La entrega de medicamentos a los afiliados de la EPS Compensar en Zipaquirá es un absoluto desastre. Los usuarios deben esperar horas eternas para ser recibidos en ventanilla.
El suministro de los medicamentos en este municipio lo confió la EPS Compensar a una empresa llamada Offimedicas, que está demostrando su enorme limitación, traducida en incapacidad, para asumir esta responsabilidad de manera eficiente.
Centenares de afiliados a la EPS están sometidos a una espera desesperante de tres, cuatro o más horas para llegar a la ventanilla con sus fórmulas médicas, como sucedió nuevamente este lunes 30 de marzo.
La ineficiente operación para la dispensación de medicamentos a los afiliados de Compensar en el municipio de Zipaquirá se evidencia en un hecho concreto: de las seis ventanillas disponibles para la atención al público, solo tres recibían a los agotados usuarios este lunes después del mediodía.
Mujeres, personas mayores, personas con discapacidad y trabajadores ausentados de sus lugares de trabajo miran miles de veces a una pantalla de turnos observando una lentitud estresante en el avance de la fila.
La crisis en la entrega de fármacos no es un hecho aislado, sino una constante que parece desbordar la capacidad de Offimedicas.
Mientras los turnos avanzan a cuentagotas, la indignación crece entre los habitantes de la Sabana Centro, quienes se ven obligados a perder jornadas laborales o a someter a los adultos mayores a condiciones inhumanas de espera.
En medio de este ambiente cargado de agotamiento, se observa un fenómeno desgarrador: muchos afiliados, en silencio, elevan sus oraciones mientras se acercan a la ventanilla.
No rezan solo por el fin de la espera, sino para que la respuesta de la funcionaria no sea la ya acostumbrada y lacónica frase: “su medicamento está agotado” o el temido “me toca dejárselo en pendientes”.
Para el paciente, esas palabras caen como una agonizante sentencia, pues significan que las horas de sacrificio fueron en vano y que el tratamiento médico seguirá en el limbo.
A pesar de las promesas de optimización, la realidad en las sala de dispensación contradice cualquier discurso corporativo.
La falta de personal en las ventanillas disponibles es uno de los cuellos de botella que hoy vulnera el derecho fundamental a la salud de miles de zipaquireños.
El otro artífice del trancón es el propio procedimiento adoptado que hace inexplicable que la atención de cien usuarios llegue a prolongarse hasta por más de tres horas.
Llamado a la Superintendencia de Salud
Ante este panorama, los usuarios se preguntan: ¿Para cuándo la Superintendencia Nacional de Salud va a garantizar una prestación de servicio eficiente y respetuosa con el ciudadano?
La comunidad exige que el organismo de control intervenga de manera efectiva en este foco de ineficiencia que castiga, sin piedad, a los pacientes de la región.
¿Es esta la «mejora» que prometieron? Los afiliados, cansados de la desidia, esperan que la solución no sea otro turno eterno frente a una pantalla que parece congelada en el tiempo.
Offimedicas es una empresa santandereana con sede principal en Bucaramanga que reemplazó a Evedisa, y que argumenta que tiene más de 25 años de experiencia en la comercialización y dispensación de medicamentos, y que opera en seis departamentos del país.

