Un alarmante y contundente derecho de petición denunció la inoperancia de las autoridades municipales, que ha transformado las calles de Zipaquirá en escenarios de ilegalidad y peligro.
Habitantes del barrio Julio Caro de Zipaquirá hicieron una denuncia pública formal por la “alarmante, sistemática y peligrosa desatención de las autoridades municipales en este sector, específicamente en la carrera 22, entre la calle primera y la Avenida Carrera 15”.
Asegura la denuncia que este se ha convertido en uno de los puntos de concentración ilegal más concurridos del municipio, por personas que violan deliberadamente los horarios de entretenimiento nocturno.
La Ineptitud Operativa y la Omisión de las Autoridades
“Desde los días miércoles en la noche, el sector es tomado por vehículos y motocicletas que encienden sistemas de sonido a máxima potencia, consumen bebidas embriagantes en el espacio público, consumen sustancias estupefacientes y realizan piques y carreras ilegales”.
Toda esta actividad ilícita ocurre en una zona de triple impacto escolar en la que confluyen las instituciones educativas Técnico Industrial y Santiago Pérez, dice el escrito.

De acuerdo con lo que describen algunos afectados:
“Desde el jueves hasta el domingo los niños deben caminar hacia sus aulas esquivando un escenario denigrante: botellas rotas, cajas de alcohol, cigarrillos de marihuana, jeringas usadas y preservativos en el suelo.
“Observo con asombro la inoperancia del sistema local”, dice el derecho de petición, “Aquí, la fragmentación de competencias y las excusas institucionales son la norma”.
Falta de autoridad y respeto
Según el escrito, la respuesta de la Secretaría de Seguridad es tardía e insuficiente: la Policía envía apenas una patrulla motorizada con dos uniformados, quienes terminan siendo ignorados y desbordados por la multitud de infractores.
Dice la denuncia que existe evidencia suficiente sobre la inoperancia de la línea de atención, donde las respuestas se limitan a un «Nos comunicaremos con los gestores o pronto mandamos a verificar», sin embargo, los cuadrantes solo aparecen entre 4 y 6 horas después, “cuando el daño ya está hecho”.
“La excusa del colapso del sistema”
Los ciudadanos del barrio Julio Caro denuncian que “el pie de fuerza de Zipaquirá es incapaz de garantizar la seguridad ciudadana” y que la respuesta de la Línea 123 es inaceptable o evidencia una falla estructural catastrófica.
“Resulta irónico y sospechoso que esta zona de desorden y «amanecedero» clandestino ocurra a escasos 1.5 kilómetros del comando de Distrito de Policía de Zipaquirá, configurando una presunta omisión de funciones”, se lamenta la comunidad.
Fundamentos Jurídicos Violados
“La inacción de la alcaldía, la Secretaría de Movilidad y la Policía Nacional en este punto específico viola flagrantemente el marco legal colombiano”, señala la petición.
Y es reiterativa en señalar:
1. “La violación sistemática de la tranquilidad, por ruido, fiestas y perifoneo en espacio público”.
2. “La conducción bajo el influjo del alcohol, piques ilegales y ocupación indebida del espacio público, sin que los agentes de movilidad hagan presencia nocturna ni inmovilicen los vehículos.
3. “La violación a las normas de urbanismo y los planes de manejo de tránsito”.
Pruebas que Sustentan la denuncia
El firmante de la denuncia señala que tiene en su poder las evidencias y que las aportará a los entes de control penales y disciplinarios, “en caso de persistir la negligencia”.
Dice contar con videos que registran el ruido extremo, piques y consumo de drogas, y también, fotografías sobre el estado en que quedan los alrededores de las instituciones educativas con jeringas, vidrios o preservativos.
El peticionario exige operativos conjuntos permanentes y un informe sobre los comparendos por ruido e inmovilizaciones por piques o embriaguez efectuados en los últimos 3 meses.
Pide además la intervención de la Personería, una auditoría inmediata a la Obra del Centro de Inteligencia Artificial y la implementación de un sendero peatonal debidamente señalizado en este sector.


