En la península de Kamchatka, ubicada en el extremo oriente de Rusia entre el mar de Ojotsk y el océano Pacífico, un invierno histórico ha dejado a sus habitantes literalmente enterrados.
Un vecino de la región se ha visto obligado a cavar un túnel a través de ventisqueros de más de dos metros para poder llegar a la puerta de su casa, completamente sepultada.
Un túnel para entrar
Este episodio ejemplifica la magnitud de las nevadas que han azotado el territorio.
Según reportes de agencias como Reuters, la acumulación de nieve ha alcanzado localmente los cinco metros de profundidad, transformando el paisaje urbano y natural.
Calles y laderas se han convertido en deslizaderos, evidenciando la crudeza del clima extremo de esta remota península volcánica.
Récords históricos superados
La actual temporada invernal no es solo severa, sino histórica. Los datos meteorológicos indican que se trata de la mayor acumulación de nieve registrada en los últimos 146 años, superando así el récord anterior que databa de 1880.
Este fenómeno sin precedentes ha colapsado la vida normal, exigiendo esfuerzos titánicos para restablecer la movilidad y los servicios básicos.
Frente a este escenario, la vida se adapta. Las imágenes capturadas muestran a los niños aprovechando los gigantescos montículos de nieve para crear improvisados parques de juegos, un recordatorio de la resiliencia humana incluso en las condiciones más adversas.
No obstante, la situación subraya la fuerza imponente de la naturaleza en una de las regiones más salvajes de Rusia.
Nevadas históricas paralizan a la región de Kamchatka en Rusia

