Después de casi tres décadas de discusiones jurídicas y técnicas y a puertas de cumplir 65 años, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca – CAR modificó la licencia ambiental de la Avenida Longitudinal de Occidente – ALO, en un segmento de 9,5 kilómetros comprendido desde el estribo norte del puente sobre el Río Bogotá hasta la intersección con la Calle 13 en Bogotá.
La decisión de la CAR destraba un proyecto estratégico para el desarrollo de Bogotá y la Región y cuenta con plan de manejo ambiental y un plan de seguimiento y monitoreo con medidas ambientales para los componentes biótico, abiótico y social, así como con la actualización y establecimiento de la zonificación ambiental de la vía.
Cabe recordar que la licencia ambiental de la ALO fue otorgada por la CAR en 1999, la cual, a su vez, fue modificada ese mismo año por el entonces Ministerio del Medio Ambiente.
A mediados de 2025, mediante la resolución 50257000458 del 11 de julio de 2025 la autoridad ambiental modificó la licencia y un mes después, la sociedad ALO Sur SAS, responsable del proyecto interpuso recurso de reposición en contra de esta decisión, por lo que la Corporación dispuso la apertura de la etapa probatoria para resolver el recurso y tras una juiciosa y rigurosa evaluación técnica de los argumentos y solicitudes presentadas en el recurso de reposición.
Las obras autorizadas por la CAR
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros explicó que la decisión final se tomó al cierre de 2025 y que en el acto administrativo que la respalda se definieron las siguientes obras y actividades del proyecto:
• Construcción de un nuevo eje vial de dos carriles
• Rehabilitación del corredor vial existente, entre el puente sobre el río Bogotá y la Calle 13.
• Implementación de puentes vehiculares sobre los canales Castilla, Magdalena, y Alsacia, así como de sistemas de drenaje y una alameda peatonal con ciclorruta.
• Establecimiento de compensaciones ambientales que incluyen la rehabilitación ecológica de más de 80 hectáreas, la plantación de más de 10.700 árboles nativos y la siembra de al menos dos hectáreas con especies retenedoras de agua, garantizando la reposición por pérdida y el seguimiento adecuado a la recuperación de las coberturas vegetales.
“Para nadie es un secreto que en Bogotá y sus alrededores cada día hay más personas, pero menos espacio para la movilidad y el desplazamiento óptimo de sus habitantes”, afirmó Ballesteros.
El funcionario agregó que como autoridad ambiental, el rol de la CAR debe centrarse en la definición y seguimiento a los mecanismos que garanticen la mitigación de los impactos ambientales tales como la conservación de los humedales, la protección de la biodiversidad y la rehabilitación ecológica de la zona.
“Claramente el ambiente siempre será la prioridad, pero también garantizar y facilitar el desarrollo de las ciudades y las soluciones a las problemáticas de la movilidad, es parte de la responsabilidad de las instituciones estatales”, puntualizó el Director de la CAR.
CAR Cundinamarca le da visto bueno a la ALO de Bogotá
