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23 Jun 2024

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Verdades y mentiras que dicen sobre la reforma a la salud

La revista Raya publico un escrito editorial de la exministra de salud Carolina Corcho en la que expone argumentos y datos reveladores sobre el funcionamiento del sistema de salud.

Aquí reproducimos el artículo textualmente.

Crisis y «jugaditas» para evitar reforma al sistema de salud

En los últimos días se desató una polémica por cuenta de tres EPS (Sanitas, Sura, Compensar) que publicaron una temeraria carta dirigida al Ministerio de Salud en la que dicen que los recursos no les alcanzan y amenazan con no poder seguir atendiendo los pacientes a partir de septiembre.

Lo que expresaron se tornó en un lamentable chantaje dado que lo que afirman no se compadece con los estados financieros que las EPS presentan ante la Superintendencia de Salud (Supersalud).

Fundamentalmente, deja claro la carta es lo que hemos explicado hasta la saciedad: las EPS no son prestadoras de servicios de salud, quienes ejercen esta labor son las clínicas, los hospitales, las IPS (Instituciones Prestadoras de Salud) a las que las EPS, según el último informe de la Supersalud, les adeudan más de 23 billones de pesos.

Y lo segundo es que las EPS no son aseguradoras privadas, como ideológicamente se les ha querido denominar; no trabajan con recursos de inversión privada, sino con recursos públicos de los colombianos, fiscales y parafiscales de destinación específica.

Entonces, ¿qué son las EPS? Estas entidades son intermediarias particulares entre el Estado y la prestación de servicios, en donde tienen como función la contratación de servicios de salud con recursos públicos. 

Verdades y mentiras que dicen

Desde el inicio de la Ley 100 eran alrededor de 150, se fueron liquidando y ahora quedan menos de 30, la mayoría de las cuales no cumplen con mínimos requisitos para manejar billonarios recursos públicos, aún cuando todos los gobiernos han emitido actos administrativos para flexibilizar y acomodar la norma para que estas entidades, algunas de ellas de papel, puedan manejar billones de pesos.

Este es el núcleo de la crisis estructural del sistema de salud que se instauró en Colombia para el manejo privado de los recursos públicos .

El Congreso les habilitó la posibilidad de que tuvieran 30% de integración vertical, es decir, que una EPS pueda construir sus propias clínicas, lo que ha privilegiado la contratación de éstas y ha generado quiebra en las demás; entre tanto, los pacientes dan vueltas por todo el país para ser atendidos en donde más les convenga la contratación a dichas EPS.

Cuando las liquidan dejan millonarias deudas, porque como en realidad no son seguros privados, no tienen mecanismos de reaseguramiento. La manera de vigilarlas y controlarlas es por auto reporte de sus datos a la Supersalud.

La Supersalud ha expresado que recibió más de un millón trescientas mil quejas por inatención en salud, el 40% (casi 500.000) eran súplicas de vida. Es decir, se les entregaron billonarios recursos para gestionar la atención de esos ciudadanos y no lo hacen.

Más Verdades y mentiras: el sistema se financia con recursos públicos

Es necesario comprender que la financiación del sistema de salud se da por un mecanismo denominado Unidad de Pago por Capitación (UPC), que es una cápita que el Estado gira anualmente a las EPS por cada afiliado.

El cálculo de este recurso se hace con datos que las propias EPS entregan al Ministerio de Hacienda, Salud y a la Dirección de Planeación Nacional, sobre frecuencias de uso, procedimientos y tratamientos.

Esto se gira de manera anticipada a las EPS y existen otros recursos que se llaman presupuestos máximos que son recursos adicionales a la UPC, que se pagan el 50% anticipados y el otro 50% por verificación de cuentas.

En total, las EPS para este año manejarán 81,1 billones pesos de recursos públicos de los colombianos, de los cuales, al 31 de julio, el fondo ADRES, que es la bolsa común que recauda todos este dinero, había girado 23,1 billones a las EPS del régimen contributivo, 21 billones al régimen subsidiado y 2,47 billones de presupuestos máximos a todas las EPS.

Todo esto se gira de manera sagrada y religiosa. Esto sumado a que el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha hecho el aumento más alto de la historia de los presupuestos de la salud: se aumentó la UPC en un 16,23 %, por encima de la inflación, cuando la expectativa del gobierno de Duque era aumentar solo el 14%. Se aumentó en un 25% más el presupuesto general de la nación para salud.

Luego, esas narrativas de que el gobierno de Petro quiere desfinanciar el sector para supuestamente crear una crisis son Fake News (noticias falsas) inventadas por el Centro Democrático y repetidas todos los días por la gran prensa, pero no tienen ningún asidero.

Esto, sumado a que quienes dicen que están en déficit financiero reportan en sus estados financieros exorbitantes pagos anticipados. 

Billones de pesos de los colombianos han rodado sin vigilancia

Lo que no le dicen al país es que, durante tres décadas, billones de pesos de los colombianos han rodado sin vigilancia, los mecanismos de control son muy pobres, porque los sistemas de información son fragmentarios y manejados por ellos mismos, por quienes manejan los recursos de manera privada.

En ese sentido, desde la sociedad civil Vicente Calvo, a través de su cuenta de Twitter (@vcalvo), ha hecho los análisis de los estados financieros que una de las EPS, autoras de la carta, reporta ante la Supersalud.

Y encontró sorpresas: hacia el 31 de diciembre de 2018 los ingresos totales de la EPS Sanitas aumentaron un 107%, de 3,4 billones que ingresaban en el 2018, en el 2022 ingresaron 8,7 billones.

No obstante, el aumento de los ingresos no coincide con el aumento de los afiliados: en 2020 los ingresos respecto al año anterior subieron en un 34% y los afiliados solo en un 7%; en los años 2021 y 2022 los incrementos fueron exactamente iguales.

La otra sorpresa que nos encontramos, al analizar las reservas técnicas, que son unos recursos que se les habilita de la UPC para que puedan invertir en títulos de valor para poder soportar con esto el gasto en salud, es que dicen en sus estados financieros que presuntamente sí aprovisionan estos recursos, pero cuando vamos a revisar a Sanitas, por ejemplo, solo tiene medio billón de pesos realmente invertidos y no logramos saber dónde está el resto de los activos.

Lo que resulta preocupante es que al reportar algo que no sabemos si existe en plata blanca o no, en los estados financieros esto aumenta artificialmente la siniestralidad, licua el patrimonio y, por tanto, estamos frente a enormes inconsistencias en el manejo de recursos públicos para el cuidado de la vida de los colombianos.

Y esto ocurre desde hace muchos años con el silencio cómplice de gobiernos, las mayorías en el Congreso, la mayoría de los medios masivos de comunicación, por lo que es necesario que se conozca la verdad sobre el manejo de estos recursos. La clave sería hacer una auditoría forense a las reservas técnicas de las EPS. 

El manejo irregular de los recursos públicos de la salud

Pero el problema de fondo es el manejo privado de los recursos públicos, que es lo que propone resolver la reforma estructural al sistema de salud que continúa naufragando en el Congreso de la República ante lo que parece ser una ausencia de estrategia del gobierno y sus bancadas que sucumben hasta con sus propios votos ante la que sí es una estrategia de filibusterismo, “jugadita” y dilación por parte de la oposición política que lo que busca es el “consenso” en donde se logre incorporar el articulito para que no haya reforma, para que todo siga igual, para que nada cambie, como Lampedusa, “que todo cambie para que todo quede igual». 

Eso es una defensa abierta del manejo irregular de los recursos públicos de la salud, que algunas congresistas del Partido Verde dicen que hasta lo hacen por una presunta lucha anticorrupción que representan.

Pero la reforma exactamente se ocupa de eso: de dar salidas estructurales a la enorme corrupción que significa que billones de pesos de la vida de los colombianos rueden por las manos de clientelas que se han hecho al control de las EPS del régimen subsidiado, y de otras manos que han esquilmado el sistema haciendo negocios multimillonarios para unos pocos.

Todo eso, a costa del sufrimiento de miles de ciudadanos.

Uno puede entender que el Centro Democrático y Cambio Radical se opongan, han hecho parte de la construcción de esta opacidad con las platas públicas de la salud, pero aquellas que se hicieron elegir bajo el discurso de lo alternativo, del cambio, de la lucha anticorrupción, terminaron cerrando filas alrededor de un puñado de privilegiados que se han enriquecido con los recursos públicos, y de espaldas a la gente, a la ciudadanía que las eligió.

No les he visto ningún argumento serio y de fondo que explique esa conducta. La historia las juzgará.

Verdades y mentiras que dicen sobre la reforma a la salud

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La revista Raya publico un escrito editorial de la exministra de salud Carolina Corcho en la que expone argumentos y datos reveladores sobre el funcionamiento del sistema de salud.

Aquí reproducimos el artículo textualmente.

Crisis y «jugaditas» para evitar reforma al sistema de salud

En los últimos días se desató una polémica por cuenta de tres EPS (Sanitas, Sura, Compensar) que publicaron una temeraria carta dirigida al Ministerio de Salud en la que dicen que los recursos no les alcanzan y amenazan con no poder seguir atendiendo los pacientes a partir de septiembre.

Lo que expresaron se tornó en un lamentable chantaje dado que lo que afirman no se compadece con los estados financieros que las EPS presentan ante la Superintendencia de Salud (Supersalud).

Fundamentalmente, deja claro la carta es lo que hemos explicado hasta la saciedad: las EPS no son prestadoras de servicios de salud, quienes ejercen esta labor son las clínicas, los hospitales, las IPS (Instituciones Prestadoras de Salud) a las que las EPS, según el último informe de la Supersalud, les adeudan más de 23 billones de pesos.

Y lo segundo es que las EPS no son aseguradoras privadas, como ideológicamente se les ha querido denominar; no trabajan con recursos de inversión privada, sino con recursos públicos de los colombianos, fiscales y parafiscales de destinación específica.

Entonces, ¿qué son las EPS? Estas entidades son intermediarias particulares entre el Estado y la prestación de servicios, en donde tienen como función la contratación de servicios de salud con recursos públicos. 

Verdades y mentiras que dicen

Desde el inicio de la Ley 100 eran alrededor de 150, se fueron liquidando y ahora quedan menos de 30, la mayoría de las cuales no cumplen con mínimos requisitos para manejar billonarios recursos públicos, aún cuando todos los gobiernos han emitido actos administrativos para flexibilizar y acomodar la norma para que estas entidades, algunas de ellas de papel, puedan manejar billones de pesos.

Este es el núcleo de la crisis estructural del sistema de salud que se instauró en Colombia para el manejo privado de los recursos públicos .

El Congreso les habilitó la posibilidad de que tuvieran 30% de integración vertical, es decir, que una EPS pueda construir sus propias clínicas, lo que ha privilegiado la contratación de éstas y ha generado quiebra en las demás; entre tanto, los pacientes dan vueltas por todo el país para ser atendidos en donde más les convenga la contratación a dichas EPS.

Cuando las liquidan dejan millonarias deudas, porque como en realidad no son seguros privados, no tienen mecanismos de reaseguramiento. La manera de vigilarlas y controlarlas es por auto reporte de sus datos a la Supersalud.

La Supersalud ha expresado que recibió más de un millón trescientas mil quejas por inatención en salud, el 40% (casi 500.000) eran súplicas de vida. Es decir, se les entregaron billonarios recursos para gestionar la atención de esos ciudadanos y no lo hacen.

Más Verdades y mentiras: el sistema se financia con recursos públicos

Es necesario comprender que la financiación del sistema de salud se da por un mecanismo denominado Unidad de Pago por Capitación (UPC), que es una cápita que el Estado gira anualmente a las EPS por cada afiliado.

El cálculo de este recurso se hace con datos que las propias EPS entregan al Ministerio de Hacienda, Salud y a la Dirección de Planeación Nacional, sobre frecuencias de uso, procedimientos y tratamientos.

Esto se gira de manera anticipada a las EPS y existen otros recursos que se llaman presupuestos máximos que son recursos adicionales a la UPC, que se pagan el 50% anticipados y el otro 50% por verificación de cuentas.

En total, las EPS para este año manejarán 81,1 billones pesos de recursos públicos de los colombianos, de los cuales, al 31 de julio, el fondo ADRES, que es la bolsa común que recauda todos este dinero, había girado 23,1 billones a las EPS del régimen contributivo, 21 billones al régimen subsidiado y 2,47 billones de presupuestos máximos a todas las EPS.

Todo esto se gira de manera sagrada y religiosa. Esto sumado a que el Gobierno del presidente Gustavo Petro ha hecho el aumento más alto de la historia de los presupuestos de la salud: se aumentó la UPC en un 16,23 %, por encima de la inflación, cuando la expectativa del gobierno de Duque era aumentar solo el 14%. Se aumentó en un 25% más el presupuesto general de la nación para salud.

Luego, esas narrativas de que el gobierno de Petro quiere desfinanciar el sector para supuestamente crear una crisis son Fake News (noticias falsas) inventadas por el Centro Democrático y repetidas todos los días por la gran prensa, pero no tienen ningún asidero.

Esto, sumado a que quienes dicen que están en déficit financiero reportan en sus estados financieros exorbitantes pagos anticipados. 

Billones de pesos de los colombianos han rodado sin vigilancia

Lo que no le dicen al país es que, durante tres décadas, billones de pesos de los colombianos han rodado sin vigilancia, los mecanismos de control son muy pobres, porque los sistemas de información son fragmentarios y manejados por ellos mismos, por quienes manejan los recursos de manera privada.

En ese sentido, desde la sociedad civil Vicente Calvo, a través de su cuenta de Twitter (@vcalvo), ha hecho los análisis de los estados financieros que una de las EPS, autoras de la carta, reporta ante la Supersalud.

Y encontró sorpresas: hacia el 31 de diciembre de 2018 los ingresos totales de la EPS Sanitas aumentaron un 107%, de 3,4 billones que ingresaban en el 2018, en el 2022 ingresaron 8,7 billones.

No obstante, el aumento de los ingresos no coincide con el aumento de los afiliados: en 2020 los ingresos respecto al año anterior subieron en un 34% y los afiliados solo en un 7%; en los años 2021 y 2022 los incrementos fueron exactamente iguales.

La otra sorpresa que nos encontramos, al analizar las reservas técnicas, que son unos recursos que se les habilita de la UPC para que puedan invertir en títulos de valor para poder soportar con esto el gasto en salud, es que dicen en sus estados financieros que presuntamente sí aprovisionan estos recursos, pero cuando vamos a revisar a Sanitas, por ejemplo, solo tiene medio billón de pesos realmente invertidos y no logramos saber dónde está el resto de los activos.

Lo que resulta preocupante es que al reportar algo que no sabemos si existe en plata blanca o no, en los estados financieros esto aumenta artificialmente la siniestralidad, licua el patrimonio y, por tanto, estamos frente a enormes inconsistencias en el manejo de recursos públicos para el cuidado de la vida de los colombianos.

Y esto ocurre desde hace muchos años con el silencio cómplice de gobiernos, las mayorías en el Congreso, la mayoría de los medios masivos de comunicación, por lo que es necesario que se conozca la verdad sobre el manejo de estos recursos. La clave sería hacer una auditoría forense a las reservas técnicas de las EPS. 

El manejo irregular de los recursos públicos de la salud

Pero el problema de fondo es el manejo privado de los recursos públicos, que es lo que propone resolver la reforma estructural al sistema de salud que continúa naufragando en el Congreso de la República ante lo que parece ser una ausencia de estrategia del gobierno y sus bancadas que sucumben hasta con sus propios votos ante la que sí es una estrategia de filibusterismo, “jugadita” y dilación por parte de la oposición política que lo que busca es el “consenso” en donde se logre incorporar el articulito para que no haya reforma, para que todo siga igual, para que nada cambie, como Lampedusa, “que todo cambie para que todo quede igual». 

Eso es una defensa abierta del manejo irregular de los recursos públicos de la salud, que algunas congresistas del Partido Verde dicen que hasta lo hacen por una presunta lucha anticorrupción que representan.

Pero la reforma exactamente se ocupa de eso: de dar salidas estructurales a la enorme corrupción que significa que billones de pesos de la vida de los colombianos rueden por las manos de clientelas que se han hecho al control de las EPS del régimen subsidiado, y de otras manos que han esquilmado el sistema haciendo negocios multimillonarios para unos pocos.

Todo eso, a costa del sufrimiento de miles de ciudadanos.

Uno puede entender que el Centro Democrático y Cambio Radical se opongan, han hecho parte de la construcción de esta opacidad con las platas públicas de la salud, pero aquellas que se hicieron elegir bajo el discurso de lo alternativo, del cambio, de la lucha anticorrupción, terminaron cerrando filas alrededor de un puñado de privilegiados que se han enriquecido con los recursos públicos, y de espaldas a la gente, a la ciudadanía que las eligió.

No les he visto ningún argumento serio y de fondo que explique esa conducta. La historia las juzgará.

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